Colombia, agosto de 2011 - No. 5


bullet Sexta velada de Gotas de tinta
   
bullet Gotas de tinta - La revista No. 1
bullet Gotas de tinta - La revista No. 2
bullet Gotas de tinta - La revista No. 3
bullet Gotas de tinta - La revista No. 4
 

María Jaramillo
Carta a papá
Lo hiciste bien, Juan, lo hiciste a tu manera.
 
Jairo Trujillo
Editorial
Que la nueva historia cobre los bríos que tuvo en su momento.
 
María Jaramillo
Literatura
A partir de esta publicación se inicia Gotas de tinta poética
 

Anna Aguilar-Amat
Poema
"Dicen que por las buenas se consiguen más cosas. Pero yo veo que gana el que amenaza."

Entrevista
El poeta está solo con su poema y con su búsqueda particular de la verdad.

 

Georges René Weinstein
Dos ensayos sobre Allan Poe
El traductor de poemas hace parte de los adeptos del poeta, y también intenta ejecutar una obra de arte al trasladarlo a otro idioma.

 

Edgar Allan Poe
El cuervo
“Alguien a la puerta de mi alcoba llama,
algún tardío visitante suplicando entrar.
Un visitante y nada más”.

 

Franz Kafka
Dos cuentos
¡Limpien aquí! –ordenó el inspector, y enterraron al ayunador junto con la paja. Mas en la jaula pusieron una pantera joven. 

 
 
Hilde Domin
Dos ensayos
El punto fijo del poeta, su hogar y su radio de acción, es el lenguaje mismo en el que vive, como si hubiera buscado refugio en un satélite
 

José María Caballero
Diario de la independencia
Si don Antonio Nariño mandara, quizá otra cosa fuera; pero estos hombres lo perdieron y así han de perderlo todo y perderse quizás, por castigo, por lo que hicieron con el incomparable Nariño.

 
William Ospina
Conversación desde Copacabana
"El hombre es un dios cuando sueña y sólo un mendigo cuando piensa": Esta frase me afectó poderosamente.
 
Rodolfo Llinás
Entrevista en la televisión
¿Y el amor eterno?... Ese es de inteligentes que estructuran y modulan los patrones de acción fijos sobre la base de ver al otro como la mano de uno. 
 
Luis Tejada
Crónica
El héroe genuinamente nuestro, es ese ideólogo guerrero, pensador y estratega, intelectual y soldado, en quien están distribuidas equilibradamente las mejores cualidades espirituales de nuestras gentes.
 
María Jaramillo
Transcripción Sexta velada de Gotas de tinta - Rafael Uribe Uribe
"No establezcáis jamás distinciones entre la vida privada y la pública porque ellas están ligadas íntimamente y porque las reglas de moral que rigen la conducta de una, no son diferentes de las que deben gobernar la otra."

 
Derek Walcott*
 
La mitad de mis amigos
     ha muerto.
Te haré unos nuevos,
     dijo la tierra.
No, grité. Devuélvemelos
tal como eran, con sus fallas
     y todo.

Esta noche puedo arrebatar
     su conversación
a la pálida resaca monótona
entre los cañaverales,
     pero no puedo caminar

sobre las hojas marinas
     iluminadas por la luna
solo, por ese camino albo
o flotar en el estado de sueño

en que las lechuzas abandonan
     la carga del mundo.
Oh tierra, el número de amigos
     que tú guardas
excede en mucho al de aquellos
     que quedan por amar.

Los cañaverales marinos al borde
     del acantilado despiden
un fulgor verde y plata;
eran ellos las lanzas
     seráficas de mi fe,
pero de aquello que se ha perdido
     nace algo aún más fuerte

que posee el brillo racional
     de la piedra,
que resiste el claro de luna,
     más allá de la desesperación,
tan fuerte como el viento, que nos apersona a aquellos que amamos

por entre los cañaverales
     divisores, tal como eran,
con fallas y todo, no perfectos,
     simplemente así.

 

* Derek Walcott (premio Nobel en 1992, nacido en Santa Lucía en 1930)
Traducción de Verónica Zondek

 

La mañana en que murió su padre, María Cecilia Martínez sintió que expresar el amor entre ellos era una necesidad. Las palabras no fluyeron a pesar de la fuerza del sentimiento.

Alguien podía hacerlo por ella, alguien que escuchó con atención, observó e interpretó ese sentimiento. 

Esta Carta a papá, es el resultado de esa percepción. La autora de este texto agradece la confianza y aceptación de María Cecilia.

Carta a papá

Hablemos hoy de ti, porque hablar de ti es hablar un poco de mí. Cuéntame un cuento, un cuento de vida. Si… ese, ese cuando éramos pequeños.

Yo estaba ahí, era esa masa  imperceptible a la espera del cometa en su travesía por el cosmos, el roce de tu cola me envolvió. Fui porque tú eras, te aprendí en mí.

Crecí en el goce de tu silencio, leí en el tus temores, y tus dudas y las mías se volvieron claras al comprender las tuyas.  

Se alentó mi reflexión en tu búsqueda de una respuesta para cada tema que tratabas. No fuimos cómplices, pude por el contrario, llevar en mí tu lado desconocido, el que amabas.

Sí, papá, pude ver en ti porque estabas en mí. Te regocijaba saberlo y esperabas como un niño travieso detrás de la puerta para ser descubierto.

Apretabas la cara y aún así, sorprendí tu ternura al mirarme al espejo. Nos daba ganas de abrazarnos y se quedó el deseo entre la pena tuya y el respeto mío.

Pensabas tanto. No sólo de moléculas, de átomos y partículas se alimentaban tus neuronas, también te alimentabas de tus sueños. Jugabas a los poliedros y los tetraedros y entre el color y la forma te llegó el chispazo de la plástica. Me admiraba tu ingenio. ¿No te lo dije?

Entiendo… siempre nos queda algo por decir. No, no quise interrumpir. Pero quizás esa no fue la razón. Ahora, cuando has entrado en tu proceso de verdad, yo te siento, papá. Lo hiciste bien, lo hiciste a tu manera. Estabas ahí sin perderme de vista, regocijado en esa parte mía que en ti  permaneció escondida. Me viste con orgullo, me admirabas. Ahora debo hacerlo yo desde esa parte tuya que me pertenece, desde esa dimensión del amor que te sobrecogía.

Hemos escrito un cuento, papá; el cuento de tu vida y de mi vida.

 

María Jaramillo Villegas


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